El Blog de Nacho Cambralla: Y ahora toca despedir, ¿pero cómo?

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Anónimo 13 de diciembre de 2011, 23:20 Me parece realmente profesional el plantearse la forma "políticamente correcta" de desvincular a un trabajador/a de la empresa porque en los tiempos que corren es un tema que esta resultando muy fácil ejecutarlo. Pero no siempre fue así, y lo digo por propia experiencia, corria el año 2006, la palabra maldita no salía en el noticiero diario"la crisis", muy al contrario eran tiempo boyantes para algunos.. no fue mi caso, me comunicaron el despido en el sofá de mi casa dos días antes de la incorporación a mi puesto de trabajo, la confianza se confundió con la profesionalidad. Después de 13 semanas de baja por la maternidad de mi primer hijo, con todas las emociones que esta nueva realidad conlleva pero con ganas de volver a la actividad laboral, con el trastorno hormonal en vivo, un bebe de tres meses al que deseas darle lo mejor, y que tu responsable de personal te comunica que no hace falta que me incorpore que la empresa prescinde de ti, aún lo recuerdo...por bajar el rendimiento?? desde cuando el rendimiento ha bajado sin dar la oportunidad a demostrar nada, de reaccionar, con la moral por los suelos y la vulnerabilidad en que me encontraba en aquellos momentos no reaccione, y tuve que hacerlo, es un llamamiento a los trabajadores/as a reaccionar. Esta muy bien hacer lo correctamente correcto (valga la redundancia)en el despido de una persona, pero siempre he pensado que si los de abajo nos movemos los de arriba caen, se puede ser todo lo diplomático que se quiera, pero por encima de todo esta la dignidad de las personas, y es lo que realmente no se debe tocar... La história acabo bien por mi parte, aprobé las oposiciones de lo que por vocación estudié y siempre quise dedicarme y en los tiempos que corren es una seguridad.Se que aquel que en su día era un bebe de tres meses y hoy un niño de 6 años tiene a su lado una madre en la que su puesto actual la dignifica, y es lo realmente gratificante. Una parada durante mucho tiempo Responder Eliminar

Me parece realmente profesional el plantearse la forma "políticamente correcta" de desvincular a un trabajador/a de la empresa porque en los tiempos que corren es un tema que esta resultando muy fácil ejecutarlo. Pero no siempre fue así, y lo digo por propia experiencia, corria el año 2006, la palabra maldita no salía en el noticiero diario"la crisis", muy al contrario eran tiempo boyantes para algunos.. no fue mi caso, me comunicaron el despido en el sofá de mi casa dos días antes de la incorporación a mi puesto de trabajo, la confianza se confundió con la profesionalidad. Después de 13 semanas de baja por la maternidad de mi primer hijo, con todas las emociones que esta nueva realidad conlleva pero con ganas de volver a la actividad laboral, con el trastorno hormonal en vivo, un bebe de tres meses al que deseas darle lo mejor, y que tu responsable de personal te comunica que no hace falta que me incorpore que la empresa prescinde de ti, aún lo recuerdo...por bajar el rendimiento?? desde cuando el rendimiento ha bajado sin dar la oportunidad a demostrar nada, de reaccionar, con la moral por los suelos y la vulnerabilidad en que me encontraba en aquellos momentos no reaccione, y tuve que hacerlo, es un llamamiento a los trabajadores/as a reaccionar. Esta muy bien hacer lo correctamente correcto (valga la redundancia)en el despido de una persona, pero siempre he pensado que si los de abajo nos movemos los de arriba caen, se puede ser todo lo diplomático que se quiera, pero por encima de todo esta la dignidad de las personas, y es lo que realmente no se debe tocar... La história acabo bien por mi parte, aprobé las oposiciones de lo que por vocación estudié y siempre quise dedicarme y en los tiempos que corren es una seguridad.Se que aquel que en su día era un bebe de tres meses y hoy un niño de 6 años tiene a su lado una madre en la que su puesto actual la dignifica, y es lo realmente gratificante. Una parada durante mucho tiempo

Nacho Cambralla Balaguer 15 de diciembre de 2011, 13:54 Hola anónimo. Sin duda, una dura vivencia la que nos cuentas y parece claro que quien te comunicó esa decisión no calibró nada bien el impacto de su actuación. Espero que esa persona con el paso de los años haya aprendido la importancia no solo del QUE, sino del CÓMO se hacen las cosas. Yo te puedo decir que ahora hay muchas cosas que no las veo (y las hago) como unos años atrás, porque los golpes de la vida te marca y te dejan pequeñas cicatrices que nunca se olvidan. No creo que se trate de una lucha entre los de abajo y los de arriba, ya que todos andamos en el mismo barco, pero si coincido contigo en que la dignidad debe estar por encima de todo, ya que dentro de ese barco, todos merecemos el mismo respeto como personas. Me alegro que tu historia acabase bien y que hoy le cuentes con orgullo a tu hijo aquello que te gratifica y te dignifica. ¡Gracias por tu sinceridad! Responder Eliminar

Hola anónimo. Sin duda, una dura vivencia la que nos cuentas y parece claro que quien te comunicó esa decisión no calibró nada bien el impacto de su actuación. Espero que esa persona con el paso de los años haya aprendido la importancia no solo del QUE, sino del CÓMO se hacen las cosas. Yo te puedo decir que ahora hay muchas cosas que no las veo (y las hago) como unos años atrás, porque los golpes de la vida te marca y te dejan pequeñas cicatrices que nunca se olvidan. No creo que se trate de una lucha entre los de abajo y los de arriba, ya que todos andamos en el mismo barco, pero si coincido contigo en que la dignidad debe estar por encima de todo, ya que dentro de ese barco, todos merecemos el mismo respeto como personas. Me alegro que tu historia acabase bien y que hoy le cuentes con orgullo a tu hijo aquello que te gratifica y te dignifica. ¡Gracias por tu sinceridad!

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